¿Por qué me gusta tanto Enrique Iglesias?

Él no lo sabe, pero es uno de los culpables de mi profesión.

¿Te ha pasado que cuando algo te gusta es tan difícil expresarlo? Así me pasa con Enrique Iglesias, quisiera explicar las mil y un razones por las que a pesar del tiempo me sigue gustando su voz, su música, su estilo y por supuesto él.

Escribir es algo que se me da naturalmente, pero no para plasmar por qué me gusta tanto este hombre. Bueno, he de comenzar diciendo que hace exactamente 20 años un muchacho de cabello oscuro con peinado de príncipe, acento español y voz romántica conquistó mi corazón.

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En aquél entonces era una niña que amaba jugar a las Barbies, andar en patines y ni idea tenía de lo que era el amor… mucho menos me interesaba ser fan de alguien, es más, lo consideraba estúpido.

Pero eso fue hasta aquél momento en el que de pronto, en la radio, comenzaron a tocar «Experiencia Religiosa»… literalmente fue una experiencia religiosa escuchar la voz de este hombre al que mi mamá decía «canta como pujando».

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Pues sí, estaba en lo cierto, esa forma de cantar que muchos criticaron se convirtió en uno de sus sellos particulares que hoy, a más de 20 años, sigue haciendo suspirar a las mujeres de cualquier edad.

Pero regresando al tema, ayer se llevaron a cabo los Premios Juventud, cuya temática estuvo inspirada en lo retro. Y qué más retro que recordar aquellos inicios de Enrique Iglesias, y aquellos sueños míos de poder verlo así de cerquita…

«Recuerdo bien el primer momento que mi mamá me compró su cassette, fue creo que la primera vez que compré uno, no en el tiangüis (y no me da pena decirlo), sino que fuimos al Walmart y me lo regalaron original para mí solita».

Recuerdo también que en ese entonces mi tío David me había regalado unos «walkman» que se convirtieron en mi escudo protector y en mi fiel acompañante a todos lados… (¿qué niña de esa época no tenía un ‘walkman’?)

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«Hay una cosa, que te tengo que decir, mientras estaba lejos, otro estuvo aquí»… Quienes son fans de Enrique seguro recuerdan esta canción «No Llores Por Mí». Con ese primer tema abría mi concierto personal, después seguían «Por Amarte», «Trapecista», «Si Tú Te Vas», «Inalcanzable», «Muñeca Cruel» y el resto de temas de ese álbum que sí, sin pena me da decirlo, me las sé.

Me aprendí las canciones de principio a fin, recuerdo que las repetía una y otra vez sin cansarme, realmente estaba enamorada de este hombre y cantaba, o más bien gritaba, cada una de sus canciones …

El estilo de Enrique me gustaba tanto que aquella niña pre-adolescente hacía todo lo posible por ver a su ídolo. Claro, no era la única niña ‘in love’ del muchacho y verlo en un concierto era demasiado caro, estaba fuera de mis posibilidades pagar una entrada, pero mi tía era mi cómplice en mis locuras.

Por aquellos años la estación de radio Stereo 97.7 FM hacía un mega concierto en el Palacio de los Deportes donde llevaba a todas las estrellas del momento. Ganar los boletos no era fácil, había que estar pegada a la radio y al teléfono para marcar cuando el locutor dijera que regalaban boletos, yo lo intenté varias veces sin tener éxito.

Aún sin ganar nada, no perdía la esperanza. Mi tía, cómplice de todo, me llevó al día del evento sin boleto a probar suerte. Lo único que yo tenía que hacer era poner cara de perrito triste, así como la que Enrique puso para la portada de su álbum. ¡Tal cual!

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No supe cómo, pero logré entrar. Estaba hasta arriba del lugar, recuerdo vagamente que una reja cubría la parte de arriba y todas las niñas estábamos pegadas a ella como si eso nos ayudaría a ver más grande el diminuto escenario que desde ahí se veía.

Y llegó el momento, se apagaron las luces y el locutor anunció a Enrique Iglesias, yo me quedé sorda de tantos gritos, los míos y los de las cientos de niñas que tenía al lado.

No recuerdo exactamente cómo fue el orden de las canciones, pero recuerdo bien mis pensamientos, me juré un día, no sé cómo, no sé cuándo, estar abajo del escenario viendo a Enrique de cerquita.

Pasaron 15 años, secretamente me seguía gustando Enrique Iglesias, pero ya no lo expresaba como cuando era una niña y la vida es tan irónica, tan certera, que acabé dedicándome a trabajar en los premios musicales, a estar detrás del escenario, viendo a los artistas, entrevistándolos y sabiendo qué hay detrás de la magia que se construye para alimentar los sueños de millones de niñas.

En 2012 mi sueño se cumplió sin saberlo, tuve que ir a trabajar a New Jersey para cubrir la gira de Jennifer Lopez y Enrique Iglesias…. Había olvidado todo aquello que me había jurado casi 20 años atrás hasta aquél  momento en el que me paré ahí, debajo del escenario para «trabajar» en mi nota sobre el concierto.

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Enrique Iglesias concierto New Jersey 2012.
«Fue ahí cuando los recuerdos me vinieron a la mente, aquella promesa que me hice cuando niña se había cumplido: «un día estaré detrás del escenario». ¡Lo había logrado sin darme cuenta!»

Ese año tuve la oportunidad de entrevistar a Enrique Iglesias… rodeados de toda la prensa, me puse al frente de todos, agachada porque los camarógrafos me golpeaban la cabeza. Recuerdo que en una de esas uno me movió y tuve que recargar la mano cerca de donde estaba sentado Enrique para no perder el equilibrio. Él me vio, y me tocó la mano por cinco minutos en lo que contestaba las preguntas del resto de la prensa… ¡Sueño cumplido!

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Pero esa no sería la primera vez… Antier, en medio de tanto trabajo, un mucho desgastante y estresante, llegó el ensayo de Enrique Iglesias para su presentación en Premios Juventud y no es un secreto para nadie que a mí este hombre me encanta.

Así que me di la pausa del día, llegué al escenario, me senté en una butaca y miré con cara de niña cómo Enrique Iglesias ensayaba una y otra vez su presentación que daría ante miles de personas.

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Enrique Iglesias en ensayo de Premios Juventud 2016. Foto: BManjar

No pude evitar volver a recordar que aquello que tanto había anhelado lo había conseguido.. secretamente pensé «este es un concierto privado para la Betty de hace 20 años».

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Y aunque se decía que iba a cantar  «Experiencia Religiosa» en Premios Juventud, al final no lo hizo, pero para mí, disfrutarlo en privado lo fue, y lo fue tanto, que al tiempo que termino de redactar esto, termina de sonar «Experiencia Religiosa» porque sí, mientras escribía, me acabo de escuchar todo el disco de Enrique Iglesias que lanzó en 1995.

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