Sabor a México… Un arcoíris en tu paladar

«El que esté libre de gula que arroje la primera piedra»... No iba a así el dicho bíblico pero cómo aplica en esta época decembrina, ¿o no?

México, mi querido México. Una de las cosas que más extraño, además de mi familia, es la comida.

Aquellos olores que te iluminan el rostro al primer olfato siempre se extrañan. Bien dicen que como la tierra de uno no hay dos, pero yo agregaría:

«Como la gastronomía mexicana, no hay dos».

Regresar a la tierrita causa alegría, y sí es imposible cerrar la boca ante tantas delicias que aparecen por el camino.

En mis vacaciones por mi querido país lo primero que hice fue desayunar unos ricos chilaquiles caseros hechos por mi tía.

Siempre todos los sábados me despertaba con el olor a tortilla frita que era el indicio de que ese día se desayunarían unos ricos chilaquiles rojos.

Hay quienes los hacen picantes, o más doraditos con frijoles al lado. Pero los de mi tía son tan sencillos que sólo necesitan la tortilla dorada, salsa de tomate, queso oaxaca derretido y crema encima… Simplemente deliciosos.

Chilaques rojos de mi tía Rosa. @Bmanjar

Mi pecado siguió al otro día con una buena «guajolota». Para aquellos que no sepan qué es, se trata de un tamal del sabor de tu elección dentro de un pan, algo así como una torta.

Tamal de rajas con atole. @Bmanjar

La típica guajolota es para muchos el primer alimento del día. Sinceramente desconozco su valor nutrimental, pero de lo que sí estoy segura es que es el desayuno por excelencia de los mexicanos cuando van apurados por la calle rumbo a comenzar su día laboral.

Guajolota de tamal de rajas con queso combinado con tamal rojo. @Bmanjar

Y claro, da la energía sufíciente para sobrellevar la mañana agitada con «la barriga llena».

Lo mejor vino después. Cuando acompañé a mi mamá a ver a su amiga Mago. 

Resulta que me llevé una sorpresa pues llegamos a un puesto de comida ubicado en la esquina de la Manzana 1 Boulevard Ignacio Zaragoza,  colonia Hogares de Atizapan, el cual es visitado por los trabajadores de la Comercial Mexicana que está enfrente y de cualquier transeúnte que cae ante las delicias que se desprenden de ese comal.

Mi primera petición fue una gordita de chicharrón que hace dos años no probaba. Se trata de una bola de masa y adentro se le pone chicharrón prensado guisado, se aplana, como una arepa (referencia para los que no son mexicanos), pero con todo respeto, sabe mil veces mejor.

La degustación empieza desde el momento de la cocción, cuando la masa se va friendo al calor del aceite dentro del comal. Cada aroma que desprende abre el apetito de cualquiera y a la hora de servirla prácticamente ya eres un preso de esos sabores.

«Cualquiera puede tener un puesto de comida o de «garnachas», pero no cualquiera tiene el sazón en sus manos para cautivar a la gente».

Mago lo tiene, y no es porque sea la amiga de mi mamá, sino porque huele en cada guiso que hace.

Ese día, al calor de la plática, ella cocinaba también la comida corrida del día: sopa de pasta, (que babeaba por probar), arroz rojo y mole verde recién elaborado.

Dos días después volvimos a ir con Mago, esta vez probaría el pambazo. Un antojito típico mexicano que consta de un pan partido a la mitad relleno de puré de papa con chorizo, bañado en salsa roja que se fríe al calor del comal.

Describirlo se ve muy sencillo, pero la sensación de sabores que provoca en el paladar son indescriptibles, el sabor del pan picante se mezcla con la lechuga, el queso y la crema que le ponen de acompañante y claro, no puede faltar la típica salsa verde recién hecha como toque final.

Pambazo de Mago. @Bmanjar

Ya entrados en calorías y grasas, pues decidí pecar con una quesadillas de chicharrón. 

Quienes no son mexicanos entenderán la simpleza e importancia de este platillo sólo cuando lo prueben de un puesto típico en México.

La típica quesadilla es un pedazo de masa, algo así como una tortilla cruda, rellena de cualquier guisado, en este caso yo elegí chicharrón prensado, que se sumerge en aceite caliente hasta que quede perfetamente cocinado.

En la cocina de Mago se crean estas delicias.

Una delicia que te deja sin palabras y con ganas de más.

Cada platillo, cada bocado está lleno de colores… rojo, verde, amarillo, blanco, naranja, es simplemente un arcoíris lleno de sabores que te alegra la vida.

Y es imposible no caer ante tantas tentaciones que hay en este bello país, caracterizado no sólo por su belleza natural, sino también por su basta y muy extensa gastronomía, que no sólo se limita a los tacos, sino que es un abanico de posibilidades inagotables listo para sorprenderte en cada mordida.

Así de rico es mi México, el cual visito con mucho cariño y hambre, cada vez que puedo. Y es que, quienes están fuera de él entenderán lo que es extrañar el auténtico sabor de cada platillo, ese que sólo se prueba en la tierra amada, ese, que se imita por varias partes del mundo, ese con el que crecimos todos, ese que añoramos cada año que pasamos fuera de él.

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